En las alturas, el organismo cambia la forma en que procesa lo que comemos o bebemos. Los profesionales, como los auxiliares de vuelo que están constantemente en el aire, suelen evitar ciertas bebidas simplemente porque les funciona mejor así. Tres opciones comunes parecen inofensivas a primera vista, pero cada una conlleva inconvenientes que los pasajeros deberían considerar.
El café caliente genera dudas sobre la limpieza

Preparado por las tripulaciones de los aviones, el agua proviene de tanques que son difíciles de limpiar adecuadamente. Aunque existen normativas, el personal suele evitar la limpieza profunda rutinaria debido a las dudas sobre los residuos que puedan quedar atrás.
El té utiliza el mismo sistema de agua caliente

Aunque el té parezca suave y relajante, sigue utilizando el mismo sistema de agua calentada que el café. Dado que el suministro puede no ser de total confianza, los problemas pueden aparecer en su taza de todos modos, sin importar cuán suave o cálido sea su sabor.
Las bebidas calientes son arriesgadas durante las turbulencias

Ante un movimiento inesperado por sorpresa, los líquidos se desplazan hacia donde no deberían. Cuando alguien sostiene una taza hirviendo, el equilibrio empeora rápidamente. En un espacio reducido y con posiciones fijas, un solo bache brusco cambia por completo el riesgo de derrames accidentales.
Los refrescos azucarados aumentan la deshidratación

El aire seco llena las cabinas, pero las bebidas como los refrescos azucarados hacen más daño que bien. Debido a que eliminan la humedad rápidamente, cada sorbo suele ser contraproducente, dejando la respiración pesada, aumentando el hambre y haciendo que el cuerpo se sienta más seco con cada trago. El confort desaparece cuando los líquidos absorben la humedad de la boca con demasiada rapidez.
La carbonatación puede causar hinchazón

A gran altura, el aire dentro del cuerpo se expande. Las bebidas con gas, como los refrescos, suelen provocar hinchazón, malestar y pesadez, algo especialmente incómodo cuando se está sentado sin moverse durante horas.
Los refrescos de dieta pueden alterar la digestión

Los edulcorantes artificiales de los refrescos de dieta pueden causar hinchazón, mientras que la presión del aire a gran altura añade malestar, haciendo que el viaje se sienta más largo de lo esperado.
El zumo de tomate tiene un contenido de sodio extremadamente alto

El zumo de tomate es muy popular en los vuelos pero tiene un contenido muy alto de sal. Debido a que el cuerpo maneja más sal en condiciones de baja presión, la retención de líquidos puede aumentar. Una vez en tierra firme, esta carga extra de sal podría retrasar la recuperación de las molestias inducidas por el viaje, como la hinchazón.
Los cambios en el gusto pueden llevar al consumo excesivo

Dentro de la cabina, la presión del aire ralentiza los receptores del gusto. Por este motivo, las bebidas pueden parecer insípidas. Las personas tienden a seguir bebiendo tras el primer sorbo, buscando un frescor que nunca llega. El cuerpo recibe señales más extrañas de lo que debería.